domingo, 8 de diciembre de 2013

Vinos de Chueca - Trece Rosas.

Eran casi adolescentes;
acusadas de indecentes,
eran, sin más, detenidas
por ser rojas de familia,
por andar con milicianos
o por hacer contrabando 

de esperanza.

Ni si quiera las juzgaron,
a todas las condenaron
al brutal fusilamiento
para dar un escarmiento 

con su danza.

Las llevaron a capilla
antes de la luz del día,
algunas se confesaron,
otras solo blasfemaron.
Las pusieron en la tapia;
llenas de miedo y de rabia

de impotencia.

Se agarraron de las manos
y sonaron los disparos.
Hay quien dice que lloraban,
los mismos que las mataban,

de vergüenza.

Que hoy quisiera con mis dedos
arrancarles todo el plomo.
Y decirles que fue un sueño
pero no me sale cómo…
Trece fosas, trece besos, trece rosas…

Que hoy quisiera con mis dientes
escarbar el cementerio
y decirles que despierten
pero yo también estoy muerto…
Trece fosas, trece besos, trece rosas…

Hubo hasta tiros de gracia
rematando la matanza,
después algunos parientes,
entre los cuerpos inertes.
Eran gritos y desmayos
sangre mezclada con llanto y con enojo.

Entro un hombre por la puerta,
a mitad de su alma muerta,
y fingiendo que rezaba,
a una de ellas susurraba
"querida; socorro rojo".


Que hoy quisiera con mis labios
besarles las calaveras, 
y decirles "venga vamos"
pero no encuentro manera.
Trece fosas, trece besos, trece rosas...

Que hoy quisiera con mis canas
hacer trucos con el tiempo
y decirles "hola guapas", 
pero dicen que no puedo.
Trece fosas, trece besos, trece rosas...

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